Un Circo Beat en la plaza
Por Nacho Blaconá

Anoche se presentó Fito Páez en un escenario montado en la Plaza San Martin frente a un nutrido público que colmó las inmediaciones del lugar.
La gente vivió una fiesta inusitada en la ciudad, a pasos nomás de la siniestra Jefatura de Policía, a metros del edificio que albergó atrocidades de un período nefasto de nuestra historia.
Allí mismo, dándole la espalda a “ese monstruo”, según palabras del cantante, Fito arrancó a Rosario de su aparente calma dominical para sumergirla en una noche plagada de emociones y buena música.
Un público heterogéneo: familias, roqueros de la vieja guardia, adultos, adolescentes y niños. Es innegable que el rosarino es uno de los artistas mas convocantes de nuestra ciudad y del país. Mas allá de haberse vuelto un personaje resistido para una parte de sus seguidores, por aquella eclosión que hiciera luego de “El amor después del amor”y los consabidos temas con cierto tinte “comercial”, Páez demostró una vez mas su talento y su fidelidad a la belleza y a la provocación.
La banda sonó potente y compacta. Gonzalo Aloras, guitarrista del grupo, brilló con un tema cantado a dúo con Fito, revelándose como una promesa dentro del panorama local.
A mitad del show subió al escenario otro talento, una excéntrica figura del firmamento roquero. Según Páez, “un héroe del rock… tipos así ya no existen”, decía mientras Coki de Bernardi, aquel líder de la desaparecida banda “Punto G” comenzaba su presentación. Y lo hizo de una manera salvaje y poderosa, vibrando al ritmo de “Ciudad de pobres corazones”, poniéndole su inigualable sello personal, en uno de los puntos más altos de la noche.
Luego hubo tiempo para el recuerdo, para las viejas perlitas que sabemos de memoria. Así desfilaron “11 y 6”, “Tumbas de la gloria”, “Cable a tierra”, “Brillante sobre el mic” y “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, ésta en un formato “rocksinfonizado”.
El cierre vino con “A rodar mi vida”, mientras la gente revoleaba los trapos y sentía la inyección de energía en su cuerpo, que solo se da cuando se establece esa conexión íntima entre el público y el artista.
Fito Páez brindó un espectáculo solidario. No sólo porque la entrada era colaborar con útiles escolares. Fue una noche de solidaridad para el oído y el corazón.
Algunos audios captados durante el show:
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Buenas noches Rosario, carajo!!!
Coki la rompió cantando “Ciudad de pobres corazones”
Gonzalo Aloras interpretando un exquisito tema de su autoria


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